Enuresis: Cuidado de la Piel

La Enuresis Y El Cuidado De La Piel

La incontinencia urinaria tiene graves consecuencias sobre el estado de la piel. Desequilibrado en cuanto a su pH, desarrolla irritaciones más o menos generalizadas; debilitan la epidermis, que se vuelve seca y dolorosa. Para protegerse de las molestias de la incontinencia, es hora de seguir estos consejos para cuidar las zonas sensibles.

¿Cómo proteger tu piel en caso de incontinencia urinaria?

La incontinencia tiene desventajas significativas para la salud de la piel. Con la incontinencia urinaria, las irritaciones y la maceración que se producen dañan la epidermis; debilitándola.

Las consecuencias pueden llegar hasta las llagas por presión, por lo que es esencial seguir algunos consejos de cuidado para proteger la dermis.        

La epidermis, la zona más importante del cuerpo para proteger.

La piel es una barrera protectora natural que lucha contra las agresiones externas y preserva un nivel de humedad corporal necesario para la vida de nuestras células.

La película hidrolipídica que cubre la piel contiene agua y grasa. Su pH está entre 4,5 y 5,5. Así, esta acidez actúa como un escudo contra posibles infecciones, desarrollándose a partir de bacterias u hongos patógenos.

En el caso de la incontinencia, el amoníaco de la descomposición de la úrea rompe esta barrera y debilita el equilibrio ácido-básico de la piel. La maceración inducida por el ambiente particularmente húmedo puede provocar graves problemas cutáneos.

Incontinencia urinaria: 3 efectos secundarios a tener en cuenta 

1.- La piel de un jarrón cerrado con protección higiénica no puede evacuar adecuadamente la transpiración. Aparece enrojecimiento o incluso irritación, lo que acentúa el estado de sequedad de la piel. La orina acumulada en la protección hace que la acidez del pH de la piel disminuya. Este último ya no proporciona protección contra bacterias y gérmenes; puede contraer infecciones urogenitales.

2.- El uso de jabones convencionales daña la película hidrolipídica. Demasiado alcalinos, desequilibran el pH ácido de la epidermis. Demasiado detergente, la piel es aún más propensa a la sequedad. La recurrencia de los inodoros diarios en cada cambio es una fuente adicional de fragilidad de la piel.    

3.- La posición sentada o acostada para las personas mayores con incontinencia es un acelerador de la irritación de la piel. La fricción daña un poco más la piel y pueden aparecer llagas por presión, principalmente en los puntos de apoyo.

Nuestros mejores consejos para proteger su piel

Primero, debe evitar el agua y el jabón al cambiar pañales y usar leches limpiadoras sin enjuague disponibles en las farmacias.

Al ducharse, recuerde secar la piel con una solución amortiguadora: si se frota, la piel estará en carne viva. Insista en las áreas dobladas para que no quede humedad.

En segundo lugar, si hay problemas dermatológicos más graves asociados a la incontinencia, se utilizarán productos específicos para el cuidado de la piel:

Para el enrojecimiento por frotamiento o maceración, la pasta a base de agua es perfecta, ya que crea una película protectora que aísla la piel de la protección urinaria.

Para un enrojecimiento infectado, después de comprobar que no es un hongo ni un eczema, utilice un producto secante a base de nitrato de plata.

En el caso de parches de irritación más extensos, se debe sospechar la presencia de una infección. En este caso, el cuidado se basará en antifúngicos o corticosteroides de aplicación local.

En cualquier caso, una consulta médica o incluso dermatológica debe ser considerada si los síntomas de irritación son anormales.    

En caso de incontinencia, piense también en el cuidado íntimo

Si bien es esencial proteger la epidermis cuando sufres de incontinencia urinaria, también debes realizar una higiene íntima adecuada: en cada cambio, una ducha rápida con agua tibia y un jabón líquido de pH suave, especialmente formulado para las zonas íntimas, es suficiente.

 Tanto para hombres como para mujeres, esta limpieza a fondo elimina los problemas de olores asociados con la maceración y previene la propagación de los gérmenes responsables de las enfermedades genitales (candidiasis, cistitis); protege contra sus efectos dolorosos, como las quemaduras al orinar o la picazón interna.